Cine Mexicano y la Comunidad Audiovisual #YoSoy132 #OkupayResiste


Antiguo Cine Lindavista, ahora Templo de San Juan Diego en el abandono

En la noche del viernes 3 de agosto hubo un evento frente al antiguo Cine Lindavista por parte de la Comunidad Audiovisual #YoSoy132 donde la idea original era llegar como parte del colectivo que representan y tomar por cuenta propia el cine abandonado como un recinto propio para proyectar películas y eventos culturales por parte del movimiento #Yosoy132. La cita fue a las 7 pm pero para ese momento y por la amplia difusión que hubo en las redes sociales para convocar a la gente a acudir al evento, sucedió que el recinto ya estaba resguardado por policías del Distrito Federal apostados en línea frente a la entrada del viejo cine en terrible situación de abandono para evitar la anunciada toma u okupa que se pretendía hacer en beneficio de la exhibición de películas y documentales, entre ellos el noticiario que la Comunidad Audiovisual #YoSoy132 produce para difundir acciones y denuncias que hay alrededor del fraude electoral que alegremente apoyó la imposición del PRI y su candidato presidencial, hasta ahora declarado virtual ganador de las elecciones en México de 2012, como Presidente de la Nación.
Breve retrospectiva #YoSoy132
Como se ha sabido desde el surgimiento del Movimiento Estudiantil #YoSoy131 debido al rechazo de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México ante la visita del entonces candidato presidencial por el PRI, Enrique Peña Nieto, y la posterior difamación por parte del presidente del mismo partido, el empresario Pedro Joaquín Coldwell, hacia los estudiantes tildándolos de falsos estudiantes y porros “ajenos al prestigio de la institución universitaria”, aquellos que habían acudido a la plática de EPN no tardaron en subir un video a YouTube presentando sus credenciales de la universidad en la que estudian para defenderse de tamaña difamación y sumando 131 estudiantes pertenecientes a la misma. La posterior adhesión por parte de las universidades públicas y particulares a esta protesta generaron lo que ahora conocemos como el Movimiento #Yosoy132, decididamente en contra del entonces candidato presidencial, con sendas denuncias a lo que representa la llegada del PRI al poder gubernamental, organizando inmensas marchas con un marcado apartidismo. Tras el día de las elecciones federales, el movimiento evolucionó en la denuncia haciendo suyos también la cantidad de protestas por las irregularidades que sucedieron durante el 1º de julio, señalando la complicidad oligárquica encabezada por el duopolio televisivo (Televisa-Tv Azteca, en eterna e hipócrita enemistad competitiva, pero representando un solo bloque político) entre otras corporaciones. Las marchas y un constante campamento instalado frente al Monumento de la Revolución en la colonia Tabacalera que sirve como eje estratégico del movimiento, ha organizado bloqueos simbólicos a las instalaciones de Televisa para señalar la inconformidad y exigir apertura mediática a las protestas y denuncias, así como señalar la obtusa banalidad convenenciera en la que se ha manejado por años la televisora con la producción de sus contenidos “aptos para una sociedad que no quiere pensar”. La toma simbólica no solo ha sido apostarse frente a las instalaciones, siendo la más prolongada aquella del 27 de julio frente a Televisa Chapultepec, sino también la oportunidad de realizar eventos culturales y proyección de documentales de denuncia que han salido alrededor de las fraudulentas elecciones del 2012 señalando como responsables a los poderes fácticos.
Cuestionado el movimiento por su “poca visión politica”, su pliego petitorio “corto” por el PRI y aquellos partidos que de inmediato de rindieron ante el resultado ni siquiera oficial de las elecciones, ha continuado una serie de actividades impulsadas desde la juventud estudiantil con posteriores adhesiones del SME, Atenco y CNTE, así como de otros tantos ciudadanos inconformes que los apoyan con absoluta convicción. Se le ha augurado que esta “chispa emotiva” que dio pie al movimiento #YoSoy132 tal vez terminará por agotarse y diluirse al no tener estrategias que concreten el cumplimiento de sus exigencias, más si se ha visto que cualquier gobierno en el poder es justo a lo que apuesta: oídos sordos, bloqueo mediático, para agotarlo, desgastarlo, y entonces diluirlo en un bonito recuerdo de cómo la sociedad se organiza. Sin apostar a esto mismo que analistas de partido o estudiosísimos que observan al movimiento, existe una energía imparable que ell@s generaron y buscan diversificar ahora que han tenido no solo eco sino representación a nivel nacional y que han logrado llamar la atención internacional gracias, y sobretodo, al uso de las redes sociales tan inmediatas e incontrolables por las que han difundido sus acciones, sin nada más quedarse en la protesta nalguiplana de estar tecleando denuncias sino llevando a las calles la inconformidad ante la imposición y la presente violencia contra la población que existe en la actualidad.
La Comunidad Audiovisual #YoSoy132
En ese renglón de la diversificación de acciones, el Movimiento #YoSoy132, equiparado referencialmente a los del ’68 y el ’71 severamente reprimidos por el PRI entonces en el poder, ahora no solo busca hacer extensivas las protestas sino también generar un movimiento cultural que haga mella en la sociedad. La decisión de presentar eventos culturales durante los bloqueos a Televisa, han sido de las primeras acciones que han dado pie a proyecciones de documentales, representaciones y sucesos de aquella cultura que no será televisada como la revolución, porque ella misma está sucediendo en las calles al menos de esta manera. Como la adhesión de las universidades implica no solo las carreras técnicas sino también las de humanidades, las mismas escuelas de carácter artístico se han volcado para aportar sus trabajos que den una imagen y sonido al movimeinto. Entre ellas se encuentran las conocidas y prestigiadas escuelas de cine, como el CUEC de la UNAM y el CCC perteneciente al Conalculta, agregándose otras instancias del mismo carácter ya sean particulares o de dependencia estatal. Juntos con sociedades de Ex alumnos de esas instituciones y de los estudiantes mismos, crearon dentro del movimiento una Comunidad Audiovisual #YoSoy132 que tomó la tarea de representar y generar actividades de apoyo y en paralelo generen conciencia sobre la endeble situación en la que se ha encontrado por años la comunidad tanto cinematográfica como audiovisual de la nación: el abandono y el desinterés desde el poder mismo a la cultura.
Viernes 7 de agosto
Cuando la Comunidad Audiovisual #YoSoy132 llegó al antiguo Cine Lindavista, el lugar ya estaba resguardado por elementos de la Policía de la SSP-DF para impedir la inminente ocupación del recinto como un espacio que se dedicaría a la proyección gratuita de películas de ficción y documentales mexicanos abierto al público bajo un esquema autogestivo. Ese espacio desde hacía más de diez años estaba abandonado y posteriormente fue designado de manera oportunista, ante la visita del Papa Juan Pablo II, como El templo de Juan Diego recién canonizado (estrategia para reforzar y ampliar la manipulación religiosa alrededor de la mitología católico-mexicana de la Virgen de Guadalupe). Se creó un fideicomiso y una Asociación Civil que se encargaría de hacer realidad esa iniciativa de la Iglesia Católica, pero que a la fecha no ha visto avance alguno para concretar el proyecto. Siendo parte de la cadena de cines COTSA que antes era administrado por el estado federal, quedó en el olvido al no entrar en el paquete de privatización que vendió la televisión, el radio y la cadena de cines estatales como un solo paquete para su adquisición de algún particular (eran IMER, IMEVISIÓN y COTSA). Algunos cines sí fueron adquiridos y convertidos en propiedad particular, pero varios de los cines gigantescos y de corte mediano quedaron en el abando no por pertenecer a otros particulares que, al estar en litigios familiares o de otro tipo, no han hecho más que dejarlos en ruinas, no solo en el caso del Distrito Federal sino también a nivel nacional. Algunos han sido otorgados a esas franquicias religiosas  del “pare de sufrir” y se han convertido en la peor imagen del sufrimiento que no para para los espacios que cada vez desparecen como terreno natural del Cine Mexicano. Por parte de la comunidad cinematográfica en este caso es muy conocida esa situación: las cadenas monopólicas de exhibidores dan una preferencia abierta por interés comercial al cine norteamericano gracias no solo al “probado éxito” que estas representan, sino que han cedido a las presiones de las distribuidoras de años que ni siquiera han respetado la legislación mexicana del 10%/1 semana de exhibición para el Cine Mexicano, aunque este produzca por otros mecanismos recargados en dineros públicos lo que se considera como Cine Nacional. Eso no parece cambiar aunque la evolución mundial del formato de exhibición clásico en 35 mm derive en formato digital… que ahora resulta que en México lo tienen que ¡pagar! los productores y distribuidores mexicanos para financiarle a las grandes exhibidoras su conversión a proyectores digitales por medio del impuesto Virtual Print Fee (VPF, por sus siglas, Cuota Virtual de Impresión Digital) para también acceder a este “evolucionado” sistema de proyección. Tan equivocada ha sido esta exigencia hacia los distribuidores/productores mexicanos, como aquella que impulsa trasladar ese costo al Estado con presupuesto público. De cualquier forma, el exhibidor nunca pierde: invierte al inicio en la adquisición de proyectores digitales y busca recuperar ese dinero cargándoselo a tercero “si es que quieren exhibir sus producciones en el nuevo formato digital” que preponderará en las grandes cadenas. Los anteriores proyectores de 35 mm serán otorgados salas universitarias y cine-clubes como dádiva altruísta, limosna verdadera, de lo que ya consideran las grandes cadenas como chatarra, aunque estas otras instituciones se encuentren haciendo su esfuerzo por entrarle a cuenta propia en la conversión digital de su modo de exhibición, aunque no es la mayoría.
Inicio #OkupayResiste (Foto: Lucía Miranda)

Resumiendo las problemáticas, la Comunidad Audiovisual #YoSoy132 está consciente de que existe una legislación desde 1993 que orilló del anterior 50% de exhibición obligatoria de Cine Mexicano al 10% (aunque existen  iniciativas ninguneadas por elevarlo al 30%) en las salas cinematográficas mexicanas-privadas y que por lo mismo ni siquiera las producciones “oficiales” y mucho menos las independientes podrán encontrar espacios de exhibición, y mucho menos esquemas de recuperación que ni siquiera otorgan los actuales esquemas en las salas mexicanas. 

Okupando (Foto: Lucía Miranda)

Digan lo que quieran, pero resultó que una de las primeras iniciativas de la Comunidad Audiovisual #YoSoy132, en simultáneo a producir sus contenidos como los Noticieros #YoSoy132, fue la recuperación de espacios, recintos en este caso los abandonados, para convertirlos a fuerza de la Ocupación en espacios abiertos a la exhibición de películas mexicanas, entre ellas las producciones de denuncia o carácter político que no encontrarán otro espacio en el terreno comercial secuestrado para ser difundidos. cosa aparte son los festivales de cine que ocurren en territorio nacional. El problema fue que el primer espacio a ocupar estaba previamente resguardado gracias a que las fuerzas gubernamentales se enteraron con antelación de esta iniciativa.

Noticiario 3 #YoSoy132 (Foto: Lucía Miranda)
Como señalaba, algunos de estos cines abandonados están a resguardo de particulares atorados en litigios (Cine Insurgentes o el Continental de Av. Coyoacán, por ejemplo) o muy pocos por parte Gobierno de la Ciudad. En el caso del otrora Cine Lindavista dedicado a la infancia de la ciudad y ahora bautizado como Templo de Juan Diego, la Comunidad Audiovisual se encontró con un bloqueo que le impidió la ocupación y en ese instante decidieron hacer una ocupación simbólica, presentando el programa previamente difundido en las redes sociales para esta ocasión: un discurso informativo, la proyección del Noticiario 3 #YoSoy132, el primer corte del no-documental Cines abandonados en San Francisco con musicalización en vivo y el largometraje/Ópera Prima de Francisco Vargas, El violín. El ingenio creativo de este grupo no se achicopaló ante los policías y extendió una banda de celuloide de 35mm para rubricar a los oficiales aguantando parados ante la reja del Cine Lindavista y recibiendo las coquetas flores blancas de las chicas que luego escondieron en sus espaldas para que no figuraran en las fotos y videos tomados en el evento. Cualquier ocupación y/o manifestación es de carácter pacífico, de  resistencia civil, que evita provocar violencia o reaccionar ante provocaciones. En este caso no hubo provocación hacia la Comunidad. 
Proyección Cines abandonados en 16mm (Foto: Lucía Miranda)
A pesar de la inmediata decisión de hacer esta ocupación simbólica, hubo pronunciamientos que expresaron ante los asistentes no solo hacer ocupaciones simbólicas sino ocupaciones permanentes en este tipo de recintos, también autogestivas, como también hizo eco un conmovido representante de CEREZA (Resistencia Zapatista), para que las actividades culturales tengan un mayor impacto y se conviertan en realidad en espacios que la cultura necesita como salida ante el ciego bloqueo que existe en otros espacios “pertenecientes” a particulares y que no proyectan aduciendo “falta de interés” del público. 
Ramón Aupart (Foto: Lucía Miranda)
Francisco Vargas (Foto: Lucía Miranda)
Entre las proyecciones, se hicieron escuchar la exposición de la problemática del Cine Mexicano por parte de Guadalupe Ochoa y de Ramón Aupart, productor y editor de cine, que entre sus trabajos se encuentran obras del también cuequero Alberto Bojórquez, quien denunció que la exhibición comercial ha estado cultivando en el público mexicano la idea de que prefieren ser parte de la nación norteamercana, siendo una estrellita o barrita más de su bandera, que identificarse con un nacionalismo necesario y más natural con las producciones mexicanas. Tanto guadadlupe, como Ramón Aupart y Francisco Vargas agradecieron que estas iniciativas se encaminen en abrir espacios negados al Cine Mexicano con una fuerza como la que tiene el Movimiento #YoSoy132 ahora en este brazo cultural de la Comunidad Audiovisual que empieza a realizar acciones concretas en favor de la Cinematografía Nacional. 

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