#FICUNAM2014 Historia de mi muerte, de Albert Serra #CompetenciaInternacional


Casanova ha sido uno de los personajes consentidos de la literatura y el cine. Nos podemos remitir a la versión de la dupla Fellini/Sutherland y un desfile de variantes que giran alrededor del seductor más famoso de la historia, al menos de la occidental que nos toca. Pero la Historia de mi muerte no gira en torno a la erotomanía y mucho menos voyeuriza los encuentros con las damas de ocasión. Abunda en su gusto por la literatura (“Voltaire corre por mi sangre”), el gusto por la conversación con poetas hábiles en el verso pero torpes para seducir (“Yo no seduzco, ofrezco mis servicios a las damas para que se sirvan a través mí”) en secuencias minimalistas que arrancan con el invierno del seductor, quien come granadas al por mayor, hunde su rostro en el trasero de una amante joven (“Estás llena de chocolate”) y se ríe a solas mientras busca tiempo para escribir sus memorias. Es una presentación atípica del seductor por excelencia.

El director español Albert Serra, en lo que se considera su trabajo más narrativo por tener una trama a desarrollar, cuenta la misma historia a su modo, y su modo es devastar el plan original  y derrumbar con elegancia la percepción romántica hacia Casanova (Vicenç Altaió). No solo eso, se atreve a juntarlo con otro personaje, Drácula, en una variante digna de las ocurrencias de aquellas producciones de la Casa Hammer, por el simple hecho de incitar el morbo y obtener éxito comercial. Casanova vs. Drácula, todo hablado en catalán y por supuesto sin los ánimos mercachifles de la Casa Hammer.
La combinación podría dar lugar en otras producciones a jugar con la idea del eros y el tánatos, pero eso es un lugar común; Albert Serra prefiere seguir a Casanova en un paseo al campo hacia los Cárpatos, donde descansa y persigue a la hija menor del sirviente que cuida su casa de campo. Otras dos mujeres, desilusionadas con su existencia, también se encuentran en la mira de Casanova, pero nunca se les ve derretirse por él, más bien parecen esperar sin emoción el momento en que el aristócrata decida tomarlas, como a la meno que la arrincona en la orilla de la ventana y la copula con pasividad, como para darse tiempo de reír y hasta romperse la frente con el vidrio en un descuido.
En cambio, Drácula pasea en los alrededores de la casa de campo y seduce a la mayor, al invitarla a vivir a su castillo. ”Mi padre me mataría si me atrevo a cruzar el río”, comenta. A pesar de que vemos al mismo Drácula chupar sangre a las mujeres, Albert Serra invierte los papeles de sus protagónicos y hace de Casanova un vampiro sexual más que un seductor (“Ahora ya no entiendo a las mujeres como antes”), mientras el verdadero seductor es Drácula, pues nadie se resiste a sus encantos. Al mismo tiempo, Drácula representa la oportunidad para estas mujeres de liberarse de la opresión paterna en la que han vivido y que tampoco ofrece mejores expectativas con el libertino Casanova.
Serra muestra el ambiente que rodea a Casanova de manera luminosa, con colores fuertes y cálidos; los oscurece y prepara el ambiente cuando Drácula irrumpe en la historia. El mismo Serra comenta que durante el proceso de filmación hasta la postproducción se dedicó a incluir cambios fuera del plan original, como si devastara la idea primordial hasta sorprender a su cinefotógrafo cuando recortó la imagen del formato académico a uno anamórfico, lo que dio como resultado encuadres que nunca figuraron durante el rodaje. Esa oportunidad se la dio el formato digital que fue ajustando durante la edición, buscando detalles que pudieran aportar al filme un tratamiento que lo enriqueciera. Una suerte de improvisaciones en un acercamiento introspectivo y anti-biópico de Giacomo Casanova.
Esta obra ganó el Leopardo de oro, el premio a Mejor Película de la Selección Oficial en el Festival de Locarno de 2013, y desde allí ha tenido gran aceptación en los festivales internacionales de cine. Queda entonces ver si esta propuesta de Estallido genérico es continuado por otros autores del cine contemporáneo y hacia dónde más derivará la dinámica de Albert Serra en futuras producciones.
Durante el cuarto FICUNAM algunos han sabido reconocerle su “atrevimiento” y no faltó quien protestara por la “falta de seriedad” del filme, acaso esperando que se celebrara de manera menos crítica al erotómano por excelencia y no se le confrontara con el chupasangre favorito de la cinematografía mundial.

Historia de mi muerte (Història de la meva mort / History of my death)
Dirección, Guión y Edición: Albert Serra.
Producción: Montse Triola, Thierry Lounas, Albert Serra.
Fotografía: Jimmy Gimferrer
Sonido: Joan Pons, Jordi Ribas
Reparto: Vicenç Altaió, Lluís Serrat, Noelia Rodenas, Clara Visa, Montse Triola, Eliseu Huertas, Mike Landscape, Lluís Carbó, Clàudia Robert, Xavier Pau, Floarga Dootz
Música: Ferran Font, Marc Verdaguer, Joe Robinson, Enric Juncà

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