#32Foro Cineteca ALPS: Los suplantadores



Exhibida dentro del Festival de Berlín de 2011,  Alps nos presenta a un reducido grupo de conocidos que comienza una empre$a filantrópica: ante la pérdida del ser querido, se ofrecen para suplantar a aquella persona ausente y que los familiares terminen de desprenderse de ellos. Así tenemos a una enfermera (Angeliki Papoúlia), un chofer de ambulancia (Áris Servetális), un entrenador (Johnny Vekris) y una gimnasta (Ariane Labed en su segundo trabajo fílmico después de Attenberg, en donde logró la Coppa Volpi por su interpretación) que comienzan una junta en donde definen bautizar al grupo como “Alpes” y el chofer toma el nombre de Mont Blanc (el más alto de esa cordillera) por ser el líder, la enfermera adopta Mont Rose, el entrenador Mont Matterhorn por recuerdos de la infancia y la gimnasta en constante frustración el de Weisshorn.


Resultado del trabajo conjunto en el guión por Efthymis Filípou y el director Giórgos Lánthimos, Alpes aborda desde un relato minimalista la historia de la enfermera recién aceptada en el homónimo grupo clandestino y que demuestra que en cada encargo que se le asigna es bastante capaz de actuar a la persona ausente con todos los detalles puntuales: a una amiga fiel de la señora ciega quien le leía artículos o libros de acuerdo al humor del día, justo cuando el esposo, interpretado por el entrenador, se retiraba y fingía salir para observarlas en silencio y hacer a la amiga su amante en sus eventuales ausencias, permitiéndole a la ciega desquitarse de ambos como no pudo hacerlo antes; a la novia de un comerciante de lámparas de interiores con quien siempre habla y discute en un inglés notablemente plano e irrisorio como lectura de diálogos en frío. Mont Blanc, el chofer, juega el papel de líder del grupo de teatro y decide junto con el entrenador a quien asignar en cada trabajo, pero la gimnasta Mont Weisshorn ya no obtiene con facilidad los trabajos como lo hace Mont Rose. En la escena de apertura de la película, la gimnasta espera la nota de la obertura de Carmina Burana que dispare su ejecución artística con el listón y despliegue desangelada y aburrida su ejercicio ante el entrenador, pues ella exige hacer sus ejecuciones con música pop, aunque el entrenador le diga que aun no está lista, antes mejor romperle la cara y las extremidades que permitirle el pop antes de tiempo. El siguiente corte muestra la cabeza destrozada de una joven María a quien el enfermero en off le pronostica una muerte próxima y esa expectativa genera ansia en el grupo de Los Alpes, pues sus familiares parecen ser candidatos ideales para ayudarles a suplantar a su hija. La gimnasta desea suplantar su lugar, pero la enfermera Mont Rose encuentra una inmediata empatía, pues también ella fue alguna vez tenista como María y se dedica a acompañarla en su rehabilitación hasta que tiene que darles la mala noticia a sus padres y también opta por suplantarla. Mientras el grupo continúa ensayando juegos de interpretaciones y llevando con éxito sus casos individuales, Mont Rose miente sobre la situación de María y comienza a trabajar por su cuenta. La gimnasta se equivoca al insinuarse al entrenador con un split al aire y diciendo “usted es el mejor entrenador del mundo”, la enfermera aprovecha la clandestinidad de su clandestinidad para permitirse no sólo continuar con su farsa de María sino también ceder a un cunnilingus con el comerciante que le endilga una frase para excitarse, interceder por la gimnasta después de su intento de suicidio con el entrenador para que le permita interpretar una ejecución con música pop, engañar al chofer en los detalles mínimos hasta que este la sigue y la descubre llevándose al novio de María a su departamento suplantando verdades una y otra vez, siendo tan efectiva que termina suplantando su vacía vida propia con la de la tenista y queriendo destruir la incipiente relación de su padre con su pareja de baile habitual.

Ante esta trama, Giórgos Lánthimos se ahorra los planos abiertos para solamente encuadrar con lentes cerrados, aprovechar la falta de profundidad de campo para reencuadrar a los personajes con un foco fijo; obliga a centrarse en cada personaje sin llegar a abrirse más allá del plano medio para evidenciar sus cambios de humor, jugando a una cámara de estilo amateur-documentalero que persigue la acción con telefoto accidentado, recurriendo a usar toda una serie de nuca shots sobre la enfermera en sus momentos de decisión, presentar a los personajes aledaños que rodean a la enfermera en las constantes tomas de espalda de los padres abatidos de María, mantenerse en la tensión creciente de seducir al novio de la finada en el cuarto propio, cortar la presencia de la ciega cuando descubre a los amantes in fraganti escenificando la cópula y recibiendo sus golpes. La moda minimalista suplanta el fraseo cinematográfico típico, evade la estetización facilonga de la sordidez con composiciones aparentemente descuidadas, para adentrar al espectador en el proceso de la enfermera al suplantar su existencia vacía con la de las vidas truncas de quienes interpreta, como actriz indisciplinada que se deja seducir poco a poco por los personajes que interpreta en la vida personal interrumpida y terminar totalmente enajenada, ni siquiera poseída, con la vida de María que le parece ideal hasta que sufre la reprimenda del chofer Mont Blanc, quien la retira del grupo tras el golpe hiriente. Después todo es el caos para ella, es la suplantación de su éxito por la oportunidad para la gimnasta y quedarse en el disparate de ni siquiera ser la Mont Rose de antes.


El trabajo de desarrollo del guión de Alpes: los suplantadores viene de la investigación que el propio Giórgos Lánthimos junto con Efthymis Filípou hicieron sobre casos de suplantación, tal como lo vemos en esta película, y que saben que en Japón suelen suceder con cierta frecuencia y no necesariamente en Grecia, que es el marco de esta película. No toman en cuenta, o al menos no lo citan, alguna obra previa de la podrían tomar esta premisa, como es el caso de la película de Sion Sono Noriko’s Dinne Table (2005), que narra el ansia del Noriko por llegar a Tokio y darle más sentido a su vida al conocer a la líder del sitio web Haykio.com, Kumiko, quien le presenta a sus familiares pero que en realidad son actores pagados para interpretar las vidas ajenas y que son parte de otra empresa de Kumiko llamada “I. C. Corp.” ofreciendo estos servicios de suplantación. Aunque la historia de Noriko’s Dinne Table deriva en el suicidio de las 54 scorts suplantadoras (un caso real en el que se basó el poeta/novelista/cineasta Sono para crear esta obra-eje de una de sus trilogías), la “versión” que Lánthimos/Filípou aterrizan en Alpes deriva en el proceso del “suicidio en vida” de lo que queda de personalidad en la enfermera “Mont Rose”. 

Es un efectivo experimento temático que expone la persistencia de los mecanismos jerárquicos de un grupo impulsado por capitalizar cada “oportunidad de negocio” que se le presenta a pesar de la miseria moral en la que sus miembros o la sociedad se encuentre, con la elegancia de observar compasivamente a la enfermera que recibe el peor “ejemplo de disciplina” de parte del líder en la clandestinidad. 


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